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“Es casi un apostolado”: Adolfo Díaz y el sacrificio detrás de narrar un Mundial

Entrevista con Adolfo Díaz

Aniversario 77 de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García

“Es casi un apostolado”: Adolfo Díaz y el sacrificio detrás de narrar un Mundial


Por Tabatha Patiño


La pasión de un Mundial no solamente se juega dentro de la cancha; cubrir un Mundial parece, para muchos, el sueño máximo del periodismo deportivo: estadios llenos, partidos históricos y millones de personas pendientes de una narración. Sin embargo, detrás de las transmisiones que acompañan a generaciones enteras, existe una rutina marcada por el cansancio, la presión y la renuncia a gran parte de la vida personal.


Durante la mesa “La cobertura y narración de los mundiales”, realizada durante el aniversario 77 de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, el periodista deportivo Adolfo Díaz compartió algunas de las experiencias más intensas que ha vivido tras décadas cubriendo Copas del Mundo. Entre anécdotas, reflexiones y momentos emotivos, el cronista dejó ver el lado menos visible de una profesión que, asegura, exige entrega absoluta.


Uno de los temas que más llamó la atención fue el impacto físico y mental que implica cubrir un Mundial en otro continente. Díaz recordó particularmente las complicaciones de trabajar durante el Mundial de Rusia, donde la diferencia de horarios obligaba a alterar completamente la rutina diaria para mantenerse al aire y cumplir con las transmisiones hacia México.


“Esa es, digamos entre comillas, la pesadilla”, comentó entre risas al recordar aquellas jornadas. Explicó que mientras en Rusia era de día, en México todavía era de noche, situación que obligaba a mantenerse despierto durante largas horas para poder transmitir.


“Entonces tenías que seguir despierto para poder transmitir. Es dormir y comer a las horas que puedas, no necesariamente en las horas adecuadas”, relató. A pesar del desgaste, el periodista aseguró que la experiencia sigue valiendo la pena por todo lo que representa vivir un Mundial desde dentro. “Es divertido, pero también es un compromiso hermoso y maravilloso”, afirmó.


Más allá de las anécdotas mundialistas, García aprovechó el encuentro para enviar un mensaje directo a las nuevas generaciones interesadas en el periodismo deportivo. Frente a estudiantes y asistentes, habló con honestidad sobre las exigencias reales de la profesión y el nivel de compromiso que implica dedicarse a informar.


El periodista aseguró que quienes buscan entrar al medio deben entender que muchas veces el trabajo estará por encima de las celebraciones personales y familiares. De manera indirecta, explicó que el periodista vive constantemente condicionado por la inmediatez de la noticia y por la necesidad de estar presente justo donde ocurre la información.


“Yo te diría que primero tengan en cuenta que es casi casi un apostolado”, expresó. Después profundizó en los sacrificios que acompañan la carrera periodística: “En esta profesión no hay cumpleaños, no hay Navidad, no hay Año Nuevo, no hay Día de las Madres… Lo único importante es que tú estés ahí en el momento de la noticia.”


Las palabras del cronista generaron una reacción inmediata entre los asistentes, especialmente entre estudiantes interesados en el periodismo deportivo, quienes escucharon una versión mucho más humana y cruda de lo que implica cubrir eventos internacionales.


Uno de los momentos más emotivos llegó al final de la conversación, cuando García fue cuestionado sobre los rumores que lo colocan nuevamente dentro de la cobertura del próximo Mundial. El periodista confirmó que continuará trabajando desde La Crónica de Hoy con su videocolumna y reveló que ya cuenta con acreditación para asistir a la próxima Copa del Mundo.


“Claro que sí, ya tengo mi acreditación para el Mundial”, confirmó con entusiasmo. Sin embargo, lo que más impactó fue la manera en que describió esta nueva cobertura: “Primeramente Dios, ahí estaremos cubriendo el octavo y último Mundial de mi vida.”


Con visible nostalgia, Adolfo Díaz confesó que considera esta experiencia como el cierre simbólico de toda una trayectoria dentro del periodismo deportivo internacional. “Para mí es el último baile”, dijo.


El periodista cerró su intervención con una frase que resumió décadas de carrera y emoción acumulada: “Todo empezó en el Azteca y todo va a terminar en el Azteca.”


La sala respondió con aplausos. Más que una charla sobre futbol, la participación de Adolfo Díaz terminó convirtiéndose en una reflexión sobre la pasión, el sacrificio y la vocación que existen detrás de cada narración mundialista.

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